El uso de internet ya es indiscutible como una herramienta efectiva en la política.
Las nuevas herramientas como los blogs, los podcasts, las redes sociales que generan herramientas como Facebook, YouTube, Flickr y otras, arman, forman y modelan relaciones y contactos cada vez más interesantes, aunque, para ser honestos, sin que los políticos, que hacen de cabeza de serie en sus redes, tengan real conciencia de las infinitas posibilidades que ofrecen esas mismas redes.
La nueva criatura es Twitter.
Nueva para muchos, aunque los que somos early adopters venimos metiendo bulla con Twitter hace más de dos o tres años.
Mucho se ha escrito sobre Twitter, este maravilloso servicio web que nos permite comunicarnos con un máximo de 140 caracteres, que nos obliga a sintetizar y ser precisos, y donde los datos y tips que muchos aportan se mezclan con declaraciones, opiniones, juicios y conversaciones cruzadas, donde la única manera de ver realmente cómo funciona es abriendo una cuenta y dejándose llevar.
Pronto los políticos, bien o mal asesorados, se dieron cuenta de la potencialidad de Twitter, mucha gente concentrada, rapidez e inmediatez al pasar informaciones, una moda creciente, y un súbito interés por "relacionarse en forma directa" con sus simpatizantes y potenciales electores.
Y esto tiene, como todas las cosas, un lado bueno y otro malo. El bueno es obvio, el contacto, la información de primera mano, el conversar en directo con el candidato y exponerle tus alabanzas, ideas o críticas. El lado malo, también es obvio, es sabido que muchos políticos no escriben sus discursos, y aunque es lógico y necesario que tengan asesores en distintas áreas que les ayudan a armar agenda y sacar cuñas en los medios, la gente quiere creer que sí están los verdaderos personajes detrás, al menos, de su Twitter.
Todos quieren ser estrellas de esta tan manoseada web 2.0, todos quieren ser Obama, o al menos usar las herramientas que usó Obama y con un poco de suerte, pasar por progre, moderno y conectado. A algunos les resulta y a otros no. Unos conversan de verdad, otros copian y pegan resumidos comunicados de prensa y otros latean de lo lindo.
No vamos a decir aquí quién lo hace bien, o quién lo hace mal. Para gustos, colores.
Vaya ahora mismo a www.twitter.com y arme una cuenta, en dos minutos, con su nombre y una linda foto y póngase a seguir a algunos de los políticos "conectados" y juzgue usted mismo.
Twitter hace rato llegó para quedarse y es irremplazable como espacio de discusión y diálogo, donde se generan debates y conversaciones interesantes. Twitter sin duda juega un papel muy importante en toda la comunicación política, en las comunicaciones de las empresas y claro, como un maravilloso espacio de comunicación personal en la red.
Dejo aquí una Breve Guía de Políticus Chilensis en Twitter. Agradecimiento especial para muchos de mis followers que me ayudaron a armar esta lista. No sé si están todos, pero hay varios, y en estricto orden alfabético.
Spoiler: Esta lista crecerá exponencialmente en los próximos semanas/meses. Y ojo, que aparecen muy seguido varios falsos perfiles por ahí, les llamamos Fake. Pero se notan. De verdad que se notan.
Vamos a la lista, los links se abren en página nueva: